De vez en cuando aparecen noticias reconfortantes y que hacen recobrar la confianza en la humanidad. Veamos un par de ejemplos leídos en metro.co.uk:

Lola González, de 51 años, se dio cuenta de que tenía que echar a alguno de los miembros de la Dirección para salvar a su empresa, que estaba sufriendo los efectos de la crisis. Después de considerar que no podía echar a ninguno de sus laboriosos y eficientes compañeros de trabajo, decidió despedirse ella misma.
En una entrevista por la TV local, dijo que estaba disgustada al darse cuenta de que tenía que despedir a alguien, así que, tras consultar con su abogado, la responsable señora decidió echarse a si misma y dejar a sus compañeros a cargo de la empresa.
También dijo que, al principio, sus empleados pensaron que estaba bromeando, pero se quedaron sorprendidos cuando conocieron la verdad.
La honrada ejecutiva no lamenta su decisión: “Les dije que confiaba en ellos y que los había contratado yo misma, por lo que consideraba que había tomado la decisión correcta”. Se han hecho cargo de la empresa y no lamento ni por un minuto lo que he hecho”.
La honrada ejecutiva no lamenta su decisión: “Les dije que confiaba en ellos y que los había contratado yo misma, por lo que consideraba que había tomado la decisión correcta”. Se han hecho cargo de la empresa y no lamento ni por un minuto lo que he hecho”.
La González gana ahora la mitad de su anterior sueldo en el nuevo empleo que ha logrado como trabajadora social, trabajo que describe como “una bendición”.

(2) Un policía polaco se multa a sí mismo para poder lograr la cuota de multas dictada por sus superiores
El sargento Andrzej Tymanski, de Bialogard, al noroeste del país, se impuso una multa de 8 euros a él mismo por pasear por una vía del ferrocarril, porque trataba de respetar las reglas establecidas por el jefe de la policía local.
Dijo que “No estaba preparado para multar a cualquiera simplemente para cubrir la cuota, aunque no hubiera infringido ninguna ley, así que me di un paseo por encima de las vías del tren y me puse una multa a mi mismo”.
El primer caso no me es ajeno ya que, durante mi empleo en una multinacional en Madrid, dirigía un pequeño grupo de expertos en "simplificación y normalización del trabajo". Despues de seis meses de actividad, resolvimos predicar con el ejemplo y disolver el grupo. Uno de los integrantes se convirtió en director de un diario, otros dos entraron en el ministerio de industria y yo volví a la enseñanza.
El sargento Andrzej Tymanski, de Bialogard, al noroeste del país, se impuso una multa de 8 euros a él mismo por pasear por una vía del ferrocarril, porque trataba de respetar las reglas establecidas por el jefe de la policía local.
Dijo que “No estaba preparado para multar a cualquiera simplemente para cubrir la cuota, aunque no hubiera infringido ninguna ley, así que me di un paseo por encima de las vías del tren y me puse una multa a mi mismo”.
El primer caso no me es ajeno ya que, durante mi empleo en una multinacional en Madrid, dirigía un pequeño grupo de expertos en "simplificación y normalización del trabajo". Despues de seis meses de actividad, resolvimos predicar con el ejemplo y disolver el grupo. Uno de los integrantes se convirtió en director de un diario, otros dos entraron en el ministerio de industria y yo volví a la enseñanza.
La honradez del policía polaco merece que los ciudadanos le erijan una estatua o que, al menos, hagan una colecta para restituirle la multa que se ha puesto.
Dos ejemplos de conducta bien extraños y rarísimos. No está de moda hacer nada por los demás.
ResponderEliminarUn plas,plas, plas prolongados para ambos protagonistas.
No podrías mamdarle el primer caso a Zapatillas, para ver si cunde el ejemplo.
ResponderEliminarPues me kedo sin palabras...me estaba fijando en la mamá noel de la derecha jajajajja
ResponderEliminarIncreíble hoy en día, la verdad.
ResponderEliminarComo dice Mamuma, a ver si por aquí les copian.
D. Javier:
ResponderEliminarMe uno al "plas, plas..."
Saludos
D. MAMUMA:
ResponderEliminarNo creo que a ZP le impresionen estas cosas. Él vive en otra galaxia.
D. CAROLVS II:
ResponderEliminar¿A que apetece pedirle un regalito?
Dª maharani:
ResponderEliminarNo hay posibilidad; esas acciones aquí se consideran propias de panolis.
Los dos son unos tramposos:
ResponderEliminarHabría que saber la indemnización que cobró por su propio despido, y saber si no estaba hasta las narices de aguantar a sus compañeros, con lo cual ha salido ganando.
El otro se habrá puesto una multa de 5 euros para cobrar una prima de 100 euros por el cumplimiento de objetivos.
Por mucho que estemos en navidades y nos distraigan las mamá noel espectaculares, los milagros no existen.
D. aspirante:
ResponderEliminarPor lo que parece Vd. no cree en la novela rosa.
Un saludo