lunes, 18 de enero de 2010

En Botswana (episodio 4)

De nuevo a la Reserva


A las 8 de la mañana hice una llamada a Ben Khama para informarle de que entraremos mañana en la zona oeste de la Reserva del Kalahari y que espero encontrar pronto a los gwis. Ben me dice: "si en dos o tres días no estableces contacto con esa gente, tendrás que regresar".
"La familia de Mma Mhlongo cree que la han quemado y pide a las autoridades que, por lo menos, les entreguen las cenizas, así que las cosas están bastante hot por acá", añade.
Esta noticia me escama cantidad ya que, en algunos lugares de África, "quemar" es sinónimo de asar y, cuando se asa a una persona, las intenciones son bastante desagradables.


Consigo despertar al Geofrey, que tiene una cara de resaca que se la pisa y salimos hacia la pradera sobre las 10 de la mañana.


Después de recorrer unos 100 km por caminos bastante polvorientos y con un calor asfixiante, vislumbramos lo que parecen ser unas chozas bosquimanas.


Al momento aparecen tres representantes de las "fuerzas vivas" del poblado, que nos reciben con amabilidad y se dejan fotografiar sin ningún problema. El que parece mayor habla un buen inglés y me comunica que nos invitan a comer (esta gente sigue siendo amabilísima). Dice llamarse Jacob Hmobo (es el que lleva los adornos).


Otros integrantes de la panda nos salen a recibir amablemente, ataviados con los trajes típicos que se ponen cuando aparece algún turista. Noto, con bastante pena, que éste debe de ser alguno de los grupos que el gobierno de Botswana ha logrado asentar fuera de la Reserva y que están bastante acostumbrados a los visitantes que vienen a verlos, como si fueran gente del paleolítico.



Mientras su señora está preparando la comida, le pregunto a Jacob si sabe alguna cosa sobre los gwis. "Esa gente no quiere asentamientos y están desperdigados por la Reserva". "Tenga cuidado el Bwana porque están muy disgustados con el hombre blanco por la invasión de las compañías que buscan diamantes"


Cerca de la señora Hmobo están preparando un ciervo, por lo que parece. Me anima bastante este descubrimiento porque pensaba que nos iban a dar algunas de las extrañas raíces con las que suelen alimentarse.


Al rato, después de haber disfrutado con un par de cervezas que aún nos quedan en el 4x4, volvemos a casa de la señora Hmobo, donde nos recibe uno de sus hijos con un par de platos que no tienen mala pinta.


Después de la comida nos despedimos de estas amables gentes y seguimos un camino que nos dicen lleva a la Reserva.

Continuará

12 comentarios:

  1. No sé si encontraron al final a Mma Mhlongo, pero hay que tener valor para meterse en ese lío, Bwana (y entre otras cosas comerse ese bicho atado al árbol).
    Por los bañadores de diseño que llevan los nativos se ve que por lo menos buen tiempo sí les hizo.

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  2. No joda Bwana, después de esa copiosa comida y esas cervecitas lo suyo es una siesta de pijama y orinal... aunque me imagino que no lo hicieron porque se olieron la tostada y el trato tan amable con Vds. respondía a la sibilina intención de cebarles (por lo del relleno del asado) para cenarles esa noche.

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  3. Dª Maharani:
    No se preocupe que el valor no nos falta. Si se puede llamar buen tiempo a los 40º y los chaparrones esporádicos, sí.

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  4. D. isra:
    Le garantizo que ese peligro no existe con los bosquimanos. Prefieren un buen cervatillo a las extremidades de un misionero. En alguna ocasión he dormido en una de sus chozas y lo estoy contando.

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  5. Dª Reinadelmango:
    Pues todavía falta lo bueno. Wait & see.

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  6. Dª Sandra:
    El valor se sobreentiende, lo que de verdad asusta son los mosquitos y otros insectos. Hasta el rey de la selva se encoge ante esos enanos.
    ;)

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  7. Que buenoo.
    Me encanta la gastronomia y mucho más cuando la puedes probar en el país de origen.
    Estaba bueno?

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  8. Menuda experiencia, siento una envidia "sana" de su labor...
    Hace poco vi un reportaje de 2 periodistas que escriben unas columnas sobre viajes que visitaron un país africano en muy malas condiciones pero con turismo. La cuestión es que los habían acostumbrado tanto a exhibirse con sus tradiciones como si fueran otro monumento más que fotografiar que los periodistas acabaron derrotados y tristisimos. A cambio de las fotos pedían dinero, sino, se negaban. Es muy triste lo que sucede por allí, los gobiernos han conseguido ésto. =(

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  9. Me gustaron los trajes típicos de los bosquimanos jejeje
    La comida tenía muy buena pinta, yo también me pensaba que comerías raíces extrañas o bichos...
    Voy para el 5.
    besos.

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  10. Dª Ra:
    Gracias por el beso

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