lunes, 29 de marzo de 2010

Timidez urinaria


Un experto en el “síndrome de la vejiga tímida” ayudará a los rusos a evitar el miedo escénico en los cuartos de baño.

(de AOL News)

Si usted le tiene pánico a los wc públicos, más que un problema de vejiga puede tener “paruresis”.

“El síndrome de la vejiga tímida”, como se le conoce, afecta a unos 17 millones de norteamericanos, la mayoría de los cuales tratan desesperadamente de aguantar las ganas mientras están en su trabajo, en la escuela o en cualquier otro lugar fuera de casa.


Algunos abandonan sus intenciones de vaciar la vejiga si ven al jefe en el baño. Otros tienen un miedo tan exagerado que dificulta su salida del hogar.


“Ha tomado mucho tiempo el que los americanos se decidieran a hablar de este problema, pero ahora se ha convertido en un asunto global”, dice el profesor Steven Soifer, de la Universidad de Maryland (USA). El profesor promovió el primer grupo de trabajo que estudió la vejiga tímida en 1997 y posteriormente fundó la Asociación Internacional de Paruresis.


“Tengo que aguantar algunos chistes sobre mi trabajo porque hay gente aquí, en la Universidad, que no está impresionada con lo que hago”, dice Soifer. “No me importa, para unos es un trabajo importante, para otros, tengo incontinencia.


El profesor Soifer dice que la asociación ha efectuado estudios en 40 ciudades de 25 estados, ayudando a más de 1.200 personas a superar sus miedos a los urinarios públicos.


Este fin de semana se trasladará a Moscú, donde piensa desarrollar el mismo programa que hace en los EEUU. “Los rusos ya han creado una asociación para divulgar el problema. Ahora podrán atacarlo a nivel de grupos de trabajo”, dice.


Hay personas sorprendidas de que hayan más varones que mujeres asistiendo a las clases de Soifer. Como los urinarios para hombres ofrecen menos privacidad que los de las mujeres, aquéllos son más propensos a sufrir paruresis. Sin embargo, a medida que el problema va calando en la conciencia pública, más mujeres van a los cursos.


Durante sus clases, Soifer admite que él también ha tenido que luchar contra el síndrome. Los participantes en los cursos empiezan llenando su tripa de agua, te y otros líquidos, para después utilizar una variedad de urinarios públicos, acompañados por un psicólogo, que actúa como “compinche para mear”.


Veamos lo que dice Wiki sobre la paruresis:


"Las causas psíquicas son más importantes que las físicas. Una mala experiencia puntual, a menudo durante la pubertad, suele provocar la primera reacción parurética, la cual deja una impresión tan determinante que, a partir de aquel momento, ya no puede ir a un servicio de manera relajada. Este tipo de experiencia puede tener diferentes causas: puede ser debida a un complejo de inferioridad, a una situación de estrés o a un problema familiar. A continuación el subconsciente relaciona las circunstancias de la primera reacción parurética con la tensión de los esfínteres, lo que hace generalmente que el trastorno de la micción sea atribuido a la presencia de otras personas, a pesar de que el origen puede ser muy diferente.

Los afectados por la paruresis suelen estar convencidos de que en los servicios públicos la gente les está observando o se están burlando de ellos. Algunos afectados masculinos relacionan su virilidad con la facultad de micción en los orinales públicos. En la mayoría de los casos los afectados no suelen hablar de su enfermedad, ya que les provoca vergüenza. El miedo a las burlas o a no ser entendido contribuye al aislamiento social de los afectados. Ya que éstos intentan esconder su paruresis de otras personas, incluyendo amigos o familiares, este trastorno es muy poco conocido. Un tratamiento más abierto de este problema podría contribuir a crear una tolerancia social, como la que existe en el caso de la claustrofobia, por ejemplo".


Mucha culpa tienen los que se ponen a mirar lo que está haciendo el vecino mientras están en los urinarios. No sé si tratan de calibrar la fortaleza del otro, o disfrutan con la visión. La sensación de estar siendo observado mientras airea uno sus partes, es bastante desagradable. Aunque considerar que quien ha sufrido esas miradas tiene parusesis es exagerado. Además, ¿no será la peste lo que produce el temor a esos lugares?

Entre la peste y los mirones, yo me considero en el grupo que prefiere esperar a llegar a casa, aunque sea abusando de los esfínteres.

14 comentarios:

  1. Anónimo29/3/10 8:40

    A mi entender, nos hemos "civilizado" tanto que ahora el humano es un animalito que tiene la cabeza como un caballito de tiovivo.

    Cuando las gentes, hace un siglo y medio aproximadamente, paseaban por las calles esquivando el vaciado de orinales desde las ventanas, no creo que hubiera muchas parusias.

    Ni tampoco cuando el tetrete era común y consistía en una zanja abierta en el suelo y a donde acudian todos los que tuvieran que hacer aguas mayores y menores.

    Pronto, al paso en que vamos y conforma a lo que predijo el escritor italiano Papini, el acto de comer será tan privado e individualista como el de defecar.

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  2. Que quiere que le diga, aquéllo de escuchar "¡aguas van!" no debía de ser muy agradable. Al menos ahora solo corremos el peligro de recibir algún "regalo" de las palomitas.

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  3. Todos esos miedos realmente responden (y aquí es cuando cuestiono el estudio de yanqui) al incontrolable pedo mañanero.

    Me explico, no es tanto el miedo a que te vean la cosita (o al monstruo) o a que Zerolo te pete el ojete en un descuido, el problema es que (igual que hacemos con el bote de tomate frito, 2 aberturas para que salga con fluidez el producto) con la primera meada se produce un escape de gases que no controlamos, ni en su intensidad ni en su carga aromática.

    Ese es el verdadero miedo, despeinar al jefe o al desconocido (posibles consecuencias dolorosas) cuando esta detrás tuyo.

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  4. Es que hay baños que son como para traumatizarse de por vida. Bueno, y también los psicólogos tienen que comer.

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  5. Mi consejo, D. Bwana, es archiconocido: " Mea feliz, mea contento, pero por favor, mea adentro. " Claro, claro.

    Buenos días nos de Dios a casi todos menos a los del IVA, estos que no meen ni gota. ¡Hale!

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  6. Creo que la base de este problema está vinculado a un mal desarrollo del niño en la sociedad actual.

    Antes los niños que jugábamos en la calle (cosa que hoy es bastante complicada) meábamos en ella, normalmente todos juntos y compitiendo para ver quien llegaba más lejos (picha española no mea sola).

    Hoy eso está prohibido.

    Un ejemplo más de represión por "civilización".

    Muy pocos de los de mi generación en este país deben sufrir dicha paruresis.

    Un abrazo D.Bwana

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  7. D. isra:
    Me parece muy interesante su teoría
    y creo que describe mucho mejor el problema que todos los estudios del
    tal Soifer. Esa conexión de los esfínteres, indudablemente, tiene que ser la causa de la paruresis.
    ¡Acertado comentario!, proclamo.

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  8. Dª Maharani:
    Efectivamente, si no se dedicaran a acompañar a los parurésicos, ¿dónde iban a currar?

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  9. D. Carlos:
    En Caracas decían: "Están meando fuera del perol" para señalar que estaban equivocados.
    Un afmo. saludo

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  10. D. Laslo:
    Su comentario me ha recordado, con nostalgia, aquellos torneos tan populares de "¡A ver quién llega más lejos!". Recuerdo que Heinz, un judío alemán, era el que ganaba siempre, aunque llevaba ventaja por ser el único del grupo al que le habían practicado la circuncisión.
    Un abrazo

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  11. pues yo creo que es por la peste y la "decoración" de estos lugares, aunque en los últimos tiempos están un poco más monos y ya no existe aquel horrible papel marrón resbaloso...ahora lo de ir con el locólogo a hacer pipí o popó es nunca mejor dicho "para hacérselo mirar", se nos está yendo la pelota mogollón...

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  12. Dª Maribeluca:
    Me he reído un rato. Era preferible un trozo de periódico que aquel papel satinado.
    Lo de "hacérselo mirar" es un contrasentido, si tienen timidez urinaria.
    Gracias

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  13. Me da la impresión que hay doctores que sufren el síndrome del aburrimiento, en combinación con el síndrome de la investigación innovadora y el no menos preocupante síndrome del rostro de cemento. Todos estos síntomas combinados degeneran y dan lugar al síndrome de te voy a sacar los euros por la cara.
    Imagino que el psicólogo que te acompaña en la micción, ya que cobra, prestará algún tipo de ayuda: te bajará la cremallera, te la sacudirá al final...

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  14. D. aspirante:
    No sé si la sacudirá al final, pero habrá que hacerle la clásica advertencia: "Más de dos sacudidas, es paja".

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