martes, 13 de julio de 2010

La llamada del parquímetro


Un conductor choca con el único objeto que había en un parking vacío

(de Metro co.uk)

Usted se encuentra en un vasto y totalmente desocupado estacionamiento de vehículos. Puede aparcar en el sitio que le apetezca. Hay un parquímetro a la vista. ¿Sería usted capaz de estacionar sin chocar con el mismo?

En el caso de Lutz Buergi, de 42 años, que trataba de aparcar sobre las 7 de la mañana en un estacionamiento de Berna (Suiza), la respuesta es un rotundo “no”.
Buergi fue capaz de evitar el enorme espacio vacío del aparcamiento y estrelló su Mitsubishi directamente contra el único obstáculo a la vista.

Sascha Aebischer, un empleado del ferrocarril que estaba trabajando en una oficina cercana, dijo: “Tuve que soltar la carcajada porque era el primer cliente del estacionamiento y podía haber dejado su coche en cualquier sitio”.


No me extraña demasiado que don Lutz tuviera dudas, con tanto sitio libre. A mí me sucedió algo parecido hace meses cuando entré en un estacionamiento vacío y me costó un buen rato decidirme, hasta que opté por un puesto que tenía marcado el número 7 (¡ése es mi número!), aunque no llegué a cargarme ningún objeto. Lo penoso es que, cuando fui a retirar el coche, había otro parado al lado del mío, tan pegado que tuve que entrar por la puerta del copiloto. En el aparcamiento no habían más coches.

Esta manía de "arrejuntarse" es una de las cosas que me hizo dejar de ir al cine pues, aunque la sala estuviera cási vacía, a los pocos que asistíamos nos colocaban bien juntitos, para que hiciéramos amistades, supongo. Debo tener agarofobia por mi temor a verme entre multitudes; la demostración de ayer en Madrid no era apta para mi cuerpo, no sólo por mi fobia, si no simplemente por la calor que habría que aguantar. Todo lo cual no quita para que esté contento por el triunfo futbolero de España, por supuesto.

20 comentarios:

  1. Anónimo13/7/10 8:52

    A mayor aborregamiento de la sociedad, y aquí el grado es superior al de las masas japonesas buscando un trozo de atún, maor necesidad de vivir en MONTÓN, lo mismo para ver un partido televisado que para demostrar alegría por haber ganado un premio de Loteria.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo13/7/10 9:13

    Es evidente que hay que realizar una investigación sobre este accidente. Yo interrogaría al pobre conductor y le preguntaría: A ver, buen hombre, ¿a qué velocidad se dirigió el parquímetro contra usted? Seguro que he dado en el clavo, y con un par de preguntas más de este estilo, estoy covencido que todo se esclarecería en un plis plas.

    ¡Cordiales Saludos D. Bwana!

    ResponderEliminar
  3. A mí me pasó algo parecido cuando aprendía a conducir: intentando aparcar en un parking en obras choqué contra el único coche que había, que resultó ser de un inspector de tráfico. Menos mal que no hay documento gráfico.

    Pero esa querencia a aglomeraciones y atascos sólo la tengo si voy en coche; como peatona me da pánico el mogollón de gente, ya sean rebajas, conciertos, o manifestaciones. Y más en verano.

    ResponderEliminar
  4. Ay Dios, creo que me siento algo identificada con el conductor....

    ResponderEliminar
  5. fácil...también se había tomado ocho vaso de chevecha que che chube a la chabecha..(o tenía un día de furia)

    ResponderEliminar
  6. ¿Y si el objetivo era darle al parquímetro?, pues lo consiguió a la primera. A mi me pasó también algo parecido cuando accidentalmente pasé por encima de una viejecita 6 o 7 veces.

    ResponderEliminar
  7. Para mí que este hombre es fabricante de parquímetros y está agobiado por la crisis, por lo que se dedica a destrozarlos a la espera de nuevos pedidos de renovación.

    ResponderEliminar
  8. Hace unos años mi cuñada decidió comprarse un coche y como hacía mucho que no conducía me pidió el mío para retomar el contacto con el volante y tal. Domingo, agosto,15.30 h., toda la humanidad durmiendo la siesta, la calle convenientemente desierta. Mi cuñada tardó dos nanosegundos en descubrir una pobre papelera (única posible víctima que permanecía por allí sin protección) y se precipitó sobre ella a la escalofriante velocidad de 20 kms./hora aturullada (según ella) por mis gritos de "pero gira el volante, jodía, que nos tragamos la papelera".

    ResponderEliminar
  9. Es usted genial Bwana; no se de donde saca usted estos post tan reales como la vida misma.Al grano, o mejor dicho, al aparcamiento; lo de este hombre, es lo mas normal del mundo, a ver, alguien se ha fijado, que cuando vamos a aparcar, ya sea en un aparcamiento o en la calle, cuando lo encontramos lleno, o casi no tenemos sitio, hacemos mil vilguerias y dejamos el coche nikelao bien apartado, y cuando hay espacios amplios, grandes praderas, que lo podemos dejar donde queremos, vemos que, algunos mas que aparcarlo, lo dejan tirado de cualquier forma, o si hay algun coche mas, columna, o como en este caso parquimetro, tendemos a acercarnos y dejarlo lo mas ajustado posible al obstaculo, y si no, observenlo, cuando vayan a unos grandes almacenes, o al aeropuerto, si estan llenos, no problem, pero si estan vacios, tendemos a dejarlo al lado de una columna.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  10. D. Javier:
    A mí me han llegado a llamar "ermitaño" por no aceptar una invitación a un concierto de ésos a pie y levante de brazos. Así que no podría estar más de acuerdo con su comentario.

    ResponderEliminar
  11. D. Carlos:
    ¡Magnífica idea! A ver si resulta que el parquímetro no tenía carnet de conducir ni seguro.
    Saludos

    ResponderEliminar
  12. Dª maharani:
    Mal asunto ir a chocar con el coche del inspecteur, aunque no me extraña por la querencia que tienen de parar en cualquier sitio, obstaculizando a la gente decente.
    Totalmente de acuerdo en evitar el mogollón de personal.

    ResponderEliminar
  13. Dª LadyMissJo:
    No se preocupe, habemos muchos en la misma circunstancia.

    ResponderEliminar
  14. Dª Maribeluca:
    Le garantizo que muchos, sin haber catado la chevecha, caerían en la misma trampa. Es que no sé qué pinta ese parquímetro atravesado en medio del camino.

    ResponderEliminar
  15. D. isra:
    Supongo que iba Vd. muy distraído si no captó el crujido de los huesos de esa señora. Le aseguro que los huesos plenamente desarrollados, suenan más fuerte que los del personal adolescente.

    ResponderEliminar
  16. D. aspirante:
    Un argumento muy interesante el suyo; la crisis puede llevar a un honesto ciudadano a cometer acciones desesperadas.

    ResponderEliminar
  17. Dª Ginebra:
    Éso le pasa por ser condescendiente con su cuñada. A esa clase de familiares no se les presta ni el cepillo de dientes.
    Si, encima, odia las papeleras, mejor haberla remitido donde Palomero.

    ResponderEliminar
  18. D. Manuel:
    Su opinión sobre este blog me abruma dada mi natural modestia y recato. Muy agradecido.
    Sus observaciones sobre la búsqueda de la columna para aparcar mejor tienen mucho sentido. No se me había ocurrido, pero resulta aclaratorio.

    ResponderEliminar
  19. Señor Bwana, el caso de ese alelado y el parquímetro no es nada comparado con lo que le voy a narrár.

    Al norte de Nigér, exíste una zona desértica conocida como el Teneré. Existia allí una solitaria acácia, único arbol en cuatrocientos kilómetros a la redonda. Inéxplicablemente, un camionero Líbio borracho, se lo llevó por delante, el muy miserable. Hoy una viga de acero ocúpa su lugár, ya que el arbolito era usado por las caravanas que cruzaban el desierto como punto de referencia.

    Acerca de la mania de la gente de "arrejuntarse" existiendo espacio, coincido con Ud. en la misma fóbia. Más que nada, porque no se me echa encima nunca una damisela bella, sino tipos féos con bigote. ¡¡ Que corra el aíre !!.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  20. D. rodericus2009:
    No estuve nunca por el Teneré, a pesar de conocer Niger; es que prefiero el arbolado, aunque sea selva. Supongo que al libio le dieron su merecido.
    Me pasa lo mismo que a Vd., nunca se arrima nada valorable.
    Un saludo

    ResponderEliminar