¿Vigilan nuestros movimientos en Internet?
(de yahoo.es)
Hay una prueba ilustrativa para comprobar hasta qué punto tanto navegadores como páginas web que visitamos vigilan nuestros movimientos on line. Se podría decir que nos espian, aunque sea de una manera anónima, sin anotar ni nuestro nombre, ni nuestra dirección de correo electrónico ni otros datos que vulnerarían la Ley de Protección de Datos de España.
Basta con ir desde nuestro ordenador a través del navegador al portal Amazon y buscar el móvil Nokia Asha en color rosa chicle o dorado. Una vez lo localizamos, clicamos en los diversos apartados, como si mostráramos mucho interés por adquirir este modelo (enfocado al mercado adolescente), y luego cerramos la página.
Al cabo de pocos días, incluso horas, es posible que, cuando naveguemos por otros sitios tales como pediódicos on line, comercios e incluso redes como Facebook, notemos cómo aparece con insistencia una imagen del teléfono en cuestión en los espacios destinados a la publicidad. Hemos escogido los colores más chillones, porque así será más difícil que nos pase inadvertido el mensaje.
Lo que estas empresas, que estudian nuestro comportamiento on line, hacen es afinar en su intención de darnos publicidad personalizada. Es decir, que saben así lo que nos interesa y, de manera automática, se ponen en contacto con los servicios de publicidad de los sitios on line que frecuentamos para comunicárselo. ¿Cómo sabe qué sitios frecuentamos? Se lo dice nuestro navegador.
En general, no nos damos cuenta de esta publicidad personalizada porque los anuncios no nos llaman la atención, entran de manera subliminal en nuestro subconsciente. Por este motivo, al hacer la prueba con un producto que no es de nuestro agrado, o no coincide con nuestros gustos, nos impactará más verlo de forma constante.
Alexis Madrigal, periodista de la prestigiosa revista americana 'The Atlantic', se dedicó durante un día a navegar con la extensión Collusion activada en su navegador. Al final de la jornada, logró identificar a 105 empresas diferentes cuya actividad consistía en registrar sus movimientos en la Red. Entre otras estaban Google y sus divisiones para publicidad, así como divisiones de Microsoft o Facebook.
Las actividades de rastreo corresponden a empresas que recolectan información en principio anónima, para elaborar sus estudios estadísticos y de tendencias de consumo. En principio, no se puede objetar nada a esta práctica, es tan lícita como útil para nosotros mismos, si no queremos que las páginas nos enseñen publicidad que no nos interesa.
Ahora bien, cuando combinan su información con la del navegador que, de forma anónima, les dice por qué páginas es habitual que navegue el usuario, la experiencia se vuelve un poco inquietante. ¿Queremos que sepan tanto de nosotros, aunque no sepan cómo nos llamamos?
Según otro articulo publicado en el periódico 'USA Today' en 2011, Facebook registra nuestra información de usuarios hasta el punto de conocer lo que nos gusta y lo que no. Y si estamos dando opiniones políticamente incorrectas a nuestros contactos, ¿nos gustará que esta red las guarde?
Gracias a la presión de numerosos colectivos de derechos del usuario y defensores de la intimidad, los navegadores han ido introduciendo poco a poco en sus barras de funciones opciones anti-rastreo, conocidas como "do not track" (no rastrees).
Firefox la contempla, de modo que al activarla, la navegación se hace opaca a las empresas rastreadoras.
Microsoft, por su parte, ha introducido "do not track" como opción por defecto en Internet Explorer 10, de modo que si el usuario no cambia el modo inicial, nunca será rastreado.
Chrome, el navegador de Google, no tiene esta opción, pero sí ofrece en su tienda de extensiones varios programas que, una vez instalados, bloquean a las compañías de rastreo.
Estoy seguro de que nos espían. Desde mi reciente viaje a París estoy recibiendo propaganda de agencias de viaje, de hoteles, de tiendas y restaurantes que me invitan a volver a Francia y disfrutar de sus productos. Otro ejemplo: cuando busco alguna cosa en Youtube, la siguiente vez que lo hago me sugieren sitios similares para visitar.
Es posible que no identifiquen los nombres, pero la posibilidad la tienen a través de nuestro correo electrónico o cuentas bancarias.
Otra cosa que me tiene "con la mosca detrás de la oreja" son los que se dedican a vaciar los contenedores de papel y cartón y, de paso, se entretienen leyendo cuanto papel van encontrando.
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