Una mañana del mes de enero de 2011, Monique Jeffrey, se encontraba en su casa de Rose Bay, en Australia, revisando su correo electrónico. De pronto, soltó un estornudo de tal magnitud que notó un crujido en su nuca, seguido de un intenso dolor. Su marido la llevó inmediatamente al hospital, donde le diagnosticaron rotura de dos vértebras cervicales.
Cuando ya estaba restablecida del incidente, hace una semana, se encontraba leyendo en Internet el chiste del "Indio gorrón" cuando le dio un ataque de risa que, nuevamente, le dejó la nuca hecha una lástima.
A la Monique le recomendaría un par de cosas, a saber:
Que no vuelva a ponerse delante del ordenador sin el correspondiente collarín.
Que consulte el termómetro frecuentemente, abrigándose bien si baja de los 10º-
Ya sé que el cuento del indio gorrón es muy bueno, pero más antiguo que las pirámides, por lo que debe ponerse al día con los chistes.
Y, finalmente, que no se le ocurra taparse las narices para evitar el estornudo, porque puede producirse una avería mucho peor. Un conocido, que pensaba que el estornudo debilita, tenía la costumbre de taparse la naríz, para evitarlos; todavía no ha encontrado la lentilla que salió disparada de su ojo izquierdo.











